Buena postura

LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA POSTURA


Una mala postura corporal puede afectar nuestra salud y funcionamiento así como nuestra estatura, equilibrio y movilidad o simplemente la imagen que damos a los demás.

A lo largo de nuestras vidas adquirimos ciertas posturas con preferencia a otras. Si desconocemos que una postura no es adecuada, continuaremos adoptándola hasta que se convierta en un hábito.

Con el tiempo la forma de nuestro cuerpo va amoldándose a la postura adaptada y cuando esto sucede, cualquier intento de adquirir una postura correcta nos parecerá  incómodo, ya que nuestro cuerpo ha comenzado a adoptar una postura incorrecta.

La mayoría de la gente no presta mayor importancia a los hábitos posturales, hasta que empiezan a tener dolores de espalda, u otros problemas de salud.

Esto se da generalmente en la edad adulta, cuando la corrección de estas posturas es más complicada.

Aun así no está todo perdido, ni mucho menos. Una vez reconocido el problema, hay que ponerse manos a la obra para cambiar esos malos hábitos. La práctica de determinados ejercicios puede contribuir a ayudarnos en esto, como el yoga o el pilates.

¿Qué es lo que se considera una buena postura?

Es simplemente cómo una persona mantiene su cuerpo no solo mientras está de pie sino también mientras está sentada o acostada. Se requiere que esta persona balancee sus músculos con su columna vertebral, tenga buena flexibilidad muscular y un movimiento normal en las uniones. Aquellos que tienen una buena postura se dan cuenta de ello y la corrigen cuando está equivocada. La buena postura viene de una combinación de un buen control muscular, fuerza y autoconfianza. Quienes tienen una buena postura caminan y se sientan con su espalda recta, sus hombros hacia atrás y la cabeza en alto.

Atención a las posturas de los más pequeños

El uso inadecuado de las mochilas causa muchos problemas de espalda en los niños. Los chicos que pasan largo tiempo frente al computador, mirando televisión o participando en videojuegos, a menudo tienen una mala postura. El mantener los hombros caídos mientras caminan o comen es también común en estos casos.

Lo más importante es asegurarse que la mochila de su hijo no pese más del 10% de su peso corporal. Igualmente tenga presente que la mochila no cuelgue más de 4 pulgadas por debajo de su cintura, para ello ajuste las correas a su debida posición. También es vital que use ambas correas, a pesar de que la moda sea colgar la mochila al hombro con solo una, pero si cumplen con la norma entonces se previenen los dolores de cuello y espalda.

Oblíguelo a colocar la espalda contra el respaldo de la silla y proporciónele una almohada si necesita apoyo extra. Si usa una silla para adultos, proporcione algo en donde apoyar sus pies y coloque almohadas detrás de su espalda para darle soporte.

Si un niño está permanentemente cabizbajo e inclinado hacia adelante, los hombros y músculos dorsales superiores se debilitan por la falta de uso. Con esta musculatura débil el simple hecho de levantar algo más pesado que lo habitual, puede causar tensión o lesiones en la espalda. 

Fuentes consultadas: www.Emol.com; www.revistafamilia.com


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